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SIFU – Una transición energética sustentada por el FM

  • Nada como el FM para identificar acciones de eficiencia, implementar tecnología y garantizar el mejor rendimiento de las instalaciones, como sabemos en BCL y SIFU. Esto significa que este sector resulta fundamental para el advenimiento ordenado, sin disrupciones, y sobre todo sostenible, de la transición energética a la que nos enfrentamos en los últimos años.
  • Las normativas comunitarias que entraron en vigor el pasado año han supuesto una auténtica disrupción en el sector

Como aseguran desde Asociación Catalana de Facility Management, el FM está en primera línea de la transición energética, pues identifica oportunidades de eficiencia, impulsa la adopción de mejoras tecnológicas y garantiza el funcionamiento óptimo de las instalaciones. Estos aspectos resultan claves para un sector como el nuestro, en permanente evolución, actualización y transición. Y las empresas que ofrecemos estos servicios, que pertenecemos a este sector tan dinámico y fundamental, no podemos detener nunca esta progresión.

No obstante, no estamos hablando solo de una apuesta voluntaria, comprometida. Aspectos sostenibles como la descarbonización están prácticamente en todos los textos legales y normativas de los últimos años. Al menos en el continente europeo y por extensión en las sociedades occidentales, todo lo relacionado con la sostenibilidad de edificios y espacios tiene una exigencia legal, apoyada en una exigencia ética, que cada vez demanda más el cliente y el usuario.

Un ejemplo muy importante es todo lo relacionado con la reducción de emisiones de carbono y uso de combustibles fósiles, y su paulatina sustitución por fuentes de energía limpia. Es impensable hoy en día acometer cualquier proyecto relacionado con el FM y la gestión de espacios sin tener esto muy presente.

Las normativas comunitarias que entraron en vigor el pasado año han supuesto una auténtica disrupción en el sector, que ha quedado fusionado con todo lo que tiene que ver con la sostenibilidad ambiental.

En segundo lugar, y relacionado con lo anterior, es importante que, dentro de la gestión integral que aporta el FM a las empresas, con las características propias de cada prestación de servicio, todas las acciones vayan encaminadas a la eficiencia, el ahorro y la sostenibilidad, trío que garantizará la transición energética efectiva y real. Y aquí, la labor de los profesionales del FM es fundamental.

El papel de las empresas

La integración de las empresas, con su amplio catálogo de servicios —mantenimiento, limpieza, acceso, climatización, gestión de espacios, energía…—, en la transición energética es una asignatura troncal, improrrogable. Para ello, es necesario poner el foco en los elementos fundamentales del sector y sus protagonistas, y cómo pueden contribuir a ello.

En este sentido, lo primero son las personas. En primer lugar, en el gestor, el Facility Manager, que tiene un papel fundamental en la integración con la transición energética al mejorar todos los procesos y modos de funcionamiento. Su trabajo como auténtico auditor de los sistemas es fundamental. Y en segundo, los equipos humanos en general. Como sucede con SIFU, la formación de los equipos es necesaria para una aplicación real de los preceptos teóricos.

Nuestro papel

Los servicios de FM en BCL y SIFU están evolucionando rápidamente para afrontar los retos mencionados de la transición energética. Esto supone un gran esfuerzo global para integrar estrategias, tecnologías y creación de nuevos procesos orientados a reducir el consumo energético, minimizar emisiones de gases de efecto invernadero y hacer más sostenibles las operaciones de los edificios de sus clientes.

Para lograrlo, algunas de las metodologías y acciones más importantes que se han implantado son las siguientes:

  •  Auditorias y diagnósticos energéticos. Como primer paso, se realizan auditorías energéticas detalladas para conocer el consumo real de los edificios, identificar oportunidades de mejora y planificar acciones concretas para reducir energía.
  •  Planificación de mantenimiento preventivo y predictivo. Realizar mantenimiento específico, aumentando frecuencias recomendadas para conseguir un funcionamiento óptimo con mayor rendimiento y evitar un mayor consumo energético.
  • Operación de instalación. Un mayor control en la operación de las instalaciones para adaptarlo a las necesidades reales del uso del edificio en cada cliente, apoyándose en sistemas inteligentes como BMS, iot o sonorización.
  • Renovación y modificación de instalación. Otro punto importante es la modificación e instalación de equipos más eficiente, siempre que sea posible, así como la instalación de soluciones aplicadas con energías renovables.

Santiago Pérez Palenciano. Director Nacional de Servicios de Mantenimiento.