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Opinión. FM y ciberseguridad en la continuidad operativa. Rosa Ortuño, CEO de OptimumTIC

La gestión de instalaciones (Facility Management) ha evolucionado hacia un modelo altamente digitalizado, en el que edificios inteligentes, sistemas conectados e infraestructuras tecnológicas forman parte esencial de la operativa diaria. Esta transformación ha aportado eficiencia y optimización, pero también ha introducido un nuevo vector de riesgo: la dependencia de sistemas expuestos a ciberamenazas.

En este contexto, la ciberseguridad ya no es un soporte técnico, sino un elemento estratégico para garantizar la continuidad operativa de los entornos construidos. Un incidente no solo implica una afectación sobre datos, sino que puede interrumpir servicios esenciales como accesos, climatización, energía u operaciones críticas. Por tanto, la cuestión clave ya no es si una organización sufrirá un incidente, sino si está preparada para anticiparlo y gestionarlo.

Tradicionalmente, muchas organizaciones han abordado la ciberseguridad desde un modelo reactivo, actuando cuando el problema ya había aparecido. Este enfoque resulta claramente insuficiente en un entorno donde las amenazas evolucionan constantemente. Los datos demuestran que la mayoría de las brechas no se originan en ataques sofisticados, sino en vulnerabilidades conocidas que no han sido corregidas a tiempo.

En este sentido, la actualización continua se convierte en un elemento esencial. Las vulnerabilidades conocidas, identificadas como CVE, constituyen la base de gran parte de los ataques. Cuando no se gestionan adecuadamente, los sistemas se convierten en puntos de entrada previsibles. Desde nuestra experiencia, muchas organizaciones disponen de tecnología avanzada, pero carecen de control real sobre su mantenimiento y evolución.

Por ello, impulsamos un modelo basado en la anticipación, la predicción y la mejora continua. La ciberseguridad no puede ser estática, sino un proceso dinámico que evoluciona con el negocio, la normativa, la tecnología y las amenazas. Este enfoque implica identificación, monitorización, gestión activa de vulnerabilidades y una visión global del riesgo.

La preparación interna, la concienciación y la transversalidad son factores clave. No se trata únicamente de implantar medidas técnicas, sino de construir un modelo de gobernanza sólido, alineado con estándares internacionales y marcos como NIST, NIS2, DORA o ISO. La seguridad debe integrarse desde el diseño y formar parte de la cultura operativa.

Sin embargo, la tecnología por sí sola no es suficiente. El factor humano sigue siendo una de las principales vías de entrada de ataques, especialmente a través de técnicas como la ingeniería social, el phishing o la gestión inadecuada de credenciales. Por ello, la cultura organizativa y la formación se convierten en elementos clave, junto con medidas adaptadas a cada organización.

La formación en ciberseguridad debe ser continua, práctica y adaptada a cada perfil, teniendo en cuenta el comportamiento y la actuación de los usuarios, incorporando incluso metodologías como la gamificación. Cuando los equipos entienden los riesgos y saben cómo actuar, se reduce la probabilidad de incidentes y se mejora la capacidad de respuesta. La ciberseguridad no es solo una cuestión técnica, sino una responsabilidad compartida.

Otro aspecto fundamental es la gestión estratégica de los activos críticos. En muchos casos, las organizaciones no disponen de una visión clara de los sistemas que son esenciales para su actividad. En entornos de Facility Management, activos como los sistemas de control de edificios, las redes o los accesos pueden tener un impacto directo en la continuidad del negocio.

Identificar, clasificar y proteger estos activos es imprescindible para priorizar recursos. Sin esta clasificación, la seguridad se gestiona de forma dispersa. Desde nuestra experiencia, las organizaciones que adoptan este enfoque basado en la identificación y análisis de riesgos logran mayor resiliencia y control.

Además, la seguridad no se limita al entorno interno. El ecosistema de proveedores y terceros puede representar un riesgo si no se gestiona correctamente. La gobernanza del riesgo debe incluir toda la cadena de valor, asegurando responsabilidades claras y mecanismos de control.

En este escenario, los centros de operaciones de seguridad (SOC) desempeñan un papel fundamental. Ya no se trata únicamente de detectar incidentes, sino de anticiparlos. La monitorización continua y el análisis de vulnerabilidades de todos los activos permiten identificar riesgos antes de que se conviertan en problemas operativos.

Los nuevos marcos normativos refuerzan esta visión. Ya no es suficiente cumplir, sino demostrar control, trazabilidad y capacidad de respuesta. La ciberseguridad se convierte así en un elemento de gobernanza y confianza.

En definitiva, garantizar la continuidad operativa en entornos de Facility Management implica adoptar una estrategia integral. Priorizar la ciberseguridad interna, apostar por la actualización continua, fomentar la formación y gestionar los activos críticos son los pilares esenciales.

Porque, en un mundo digital, la ciberseguridad no es solo protección: es continuidad, confianza y sostenibilidad del negocio.

Rosa Ortuño Melero. CEO de OptimumITC. Experta en Ciberseguridad.