El Facility Management se ha convertido en una disciplina clave dentro de la estrategia operativa de las organizaciones. Ha pasado de centrarse en el mantenimiento de infraestructuras a gestionar entornos dinámicos, híbridos y cada vez más exigentes. La irrupción de nuevos modelos de trabajo, la necesidad de optimizar costes sin afectar a la operación y el cumplimiento de estándares cada vez más rigurosos han impulsado una evolución hacia un modelo de gestión transversal, medible y estrechamente vinculado a la continuidad operativa y la eficiencia.
A medida que aumenta lo que se espera del área, también cambian las competencias necesarias para gestionarla. Por ello, hablar del presente del Facility Management implica hablar de perfiles en evolución, nuevas capacidades profesionales y modelos de desarrollo continuo.
Además, la gestión del talento en este sector presenta retos específicos. Se trata de una actividad con elevada intensidad de mano de obra, amplia dispersión geográfica y niveles de rotación que, si no se gestionan adecuadamente, pueden generar desafíos estructurales. A ello se suma la dificultad para captar talento cualificado, especialmente entre las generaciones más jóvenes.
El FM moderno requiere una cultura de servicio apoyada en los datos, la seguridad y la coordinación. La digitalización, la sostenibilidad y la creciente importancia de la experiencia de usuario exigen nuevos conocimientos y formas de trabajo. En este contexto, la formación continua y el liderazgo de los equipos se convierten en factores esenciales para garantizar el desempeño y la calidad del servicio.
En un sector donde la rotación es un riesgo constante, la fidelización depende en gran medida de la claridad con la que se comunican las expectativas, las oportunidades de desarrollo y el apoyo que recibe cada persona para crecer profesionalmente. Porque profesionalizar el FM implica también profesionalizar a quienes lo hacen posible.
En ISS entendemos el Facility Management como una función integradora que conecta personas, procesos y tecnología. Por ello, consideramos fundamental poner en valor el propósito de nuestro trabajo y cómo contribuimos al bienestar de las personas, al buen funcionamiento de las organizaciones y a la sostenibilidad.
La gran pregunta es cómo adaptar el modelo de gestión del talento sin perder capacidad de respuesta. Nuestra experiencia demuestra que la respuesta pasa por convertir la formación en una auténtica palanca de transformación, tanto internamente como a través de la colaboración con centros formativos y universidades que contribuyan a dar visibilidad al sector.
En este sentido, uno de los ámbitos prioritarios es el desarrollo de capacidades digitales. El objetivo no es convertir a toda la plantilla en especialistas tecnológicos, sino garantizar que pueda utilizar de forma eficaz herramientas de registro, aplicaciones móviles o sistemas de seguimiento, fundamentales para mejorar la trazabilidad de los procesos y la toma de decisiones.
En 2025, en ISS alcanzamos cerca de 167.000 horas de formación para más de 20.700 personas, impulsando contenidos online accesibles y adaptados a distintos colectivos. Además, contamos con plataformas formativas abiertas a toda la plantilla, orientadas tanto al desarrollo de conocimientos específicos de cada puesto como al fortalecimiento de habilidades transversales. Estos entornos de aprendizaje también incorporan contenidos vinculados al onboarding y al cumplimiento normativo, en ámbitos como la ciberseguridad, la protección de datos, la gestión de residuos o la sostenibilidad energética.
Al mismo tiempo, impulsamos programas como Placemakers Workshop, que refuerza el propósito, el sentido de pertenencia y el conocimiento del código de conducta, aspectos decisivos en entornos donde la coordinación diaria y el orgullo profesional contribuyen a mantener la calidad del servicio.
Especialmente en relación con la figura del Facility Manager, contamos con iniciativas como el Programa de Desarrollo de Habilidades de Gestión, completado por 32 profesionales en 2025. Este programa busca consolidar competencias clave de mando intermedio, fundamentales para trasladar los objetivos a la operativa diaria, acompañar la adopción tecnológica y mantener los estándares de servicio en entornos cada vez más exigentes.
Creemos que las capacidades que demanda el sector van más allá del conocimiento técnico. La coordinación, la comunicación, la adaptación y el liderazgo resultan igualmente determinantes para el éxito de las operaciones. Por ello, es fundamental definir desde el inicio qué necesita cada puesto, qué habilidades se esperan y qué recursos requiere cada persona para integrarse, desarrollarse y aportar valor.
Así pues, el Facility Management está evolucionando hacia un modelo más estratégico, tecnológico y exigente en sostenibilidad y experiencia de usuario, pero ese avance no es posible sin el talento. La verdadera transformación ocurre cuando las personas incorporan nuevas competencias y las convierten en hábitos operativos. En un entorno tan cambiante, lo que hace diferencial a una organización es su capacidad de formar y adaptarse, y eso depende de cómo se atrae, se desarrolla y se lidera el talento que sostiene el FM cada día.

Silvia Berenguer, Gerente de Formación y Desarrollo en ISS Iberia.



