A3E es la Asociación de Empresas de Eficiencia Energética en España y agrupa a compañías especializadas en consultoría, ingenierías, fabricantes de equipos, servicios, tecnología, y soluciones avanzadas para la gestión energética. Es decir, cubrimos toda la cadena de valor de la eficiencia energética.Su papel es doble, por un lado, representa al sector en los procesos normativos y regulatorios; por otro, impulsa l profesionalización, la formación y la divulgación técnica. A3E trabaja con administraciones públicas, asociaciones sectoriales y propietarios de edificios para acelerar la transición energética y facilitar la adaptación a marcos como la nueva Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios, que se ha convertido en una pieza clave para la descarbonización del parque inmobiliario europeo. Ginés Ángel García, ingeniero industrial, es el presidente de A3E
– Desde la perspectiva de A3E, ¿Cuáles son los principales retos que afronta la transición energética en el ámbito de los edificios y las instalaciones?
Los retos son muy claros: el primero reducir el consumo energético de un parque que es responsable del 40% de la energía consumida en la UE y del 36% de las emisiones relacionadas con energía. En segundo lugar, aumentar la tasa de rehabilitación, que hoy sigue siendo insuficiente para alcanzar los objetivos climáticos. Contribuimos a profesionalizar la gestión energética, incorporando la formación continua en los profesionales, a través del Proyecto Europeo LIVE BUILD-OSS que creará una plataforma integral (Talent HUB) que facilite y acelere la rehabilitación energética de edificios conectando servicios técnicos, financieros y de asesoramiento. En este sentido, el Talent HUB impulsará la capacitación y disponibilidad de profesionales cualificados, fortaleciendo el talento necesario para ejecutar con éxito la transición energética en el sector de la edificación. Asimismo, estamos impulsando la digitalización, la medición real y el seguimiento continuo de las medidas de ahorro energético en el sector de la rehabilitación energética del parque de edificios. Por último, a través de nuestras empresas contribuimos a asegurar la viabilidad económica de las actuaciones, a través de instrumentos como el sistema CAE y otras fórmulas innovadoras de financiación.

Ginés Ángel García; Presidente de A3E. Foto. Ana Morales.
– La nueva Directiva EPBD sitúa la eficiencia energética como eje central del proceso. ¿Qué cambios de enfoque exige esta normativa?
La EPBD 2024/1275 exige un cambio profundo: pasamos del diseño eficiente a la demostración del rendimiento real en uso. La Directiva obliga a los Estados miembros a avanzar hacia edificios de cero emisiones en 2050, introduce requisitos mínimos de eficiencia, establece hojas de ruta para 2030‑2040‑2050 y refuerza la importancia de la renovación energética. También impulsa sistemas de automatización, control y monitorización, que dejan de ser opcionales para convertirse en herramientas esenciales para cumplir la normativa. Hay mucho por hacer y el sector de la eficiencia energética está contribuyendo decisivamente a lograr los objetivos.
– A3E defiende reducir la demanda energética antes de incorporar renovables. ¿Está interiorizado este principio en la gestión actual de los edificios?
Cada vez más, pero todavía no lo suficiente. La reducción de demanda —mejora de envolvente, optimización de sistemas térmicos, automatización— es la base del principio europeo Energy Efficiency First. La nueva EPBD refuerza esta visión obligando a intervenir primero en los edificios menos eficientes y estableciendo estándares mínimos de rendimiento. Sin embargo, aún encontramos edificios que apuestan por renovables sin haber optimizado previamente la eficiencia técnica y operacional.
– ¿Está preparado el parque edificado español para afrontar esta transición? ¿Dónde están hoy las mayores dificultades?
El parque español no está plenamente preparado. Más del 75% de los edificios europeos tienen bajo rendimiento energético y España sigue un patrón similar. Las principales dificultades se concentran en los edificios antiguos con baja calidad constructiva, con fecha de construcción anterior a la aprobación del Código Técnico (CTE), difíciles de rehabilitar sin inversiones elevadas. También hay una falta de información y de datos operativos fiables. Y hay limitaciones técnicas en instalaciones obsoletas que requieren sustitución completa. La EPBD obliga a intervenir prioritariamente en el 16% de los edificios no residenciales menos eficientes antes de 2030 y en el 26% antes de 2033, un reto mayúsculo para nuestro parque.
– La viabilidad económica sigue siendo una barrera clave. ¿Qué obstáculos están frenando la rehabilitación energética?
Los principales obstáculos son: los costes iniciales elevados, especialmente en rehabilitación profunda. También un retorno económico lento en edificios con consumos bajos o sistemas insuficientemente monitorizados. Y en ocasiones la complejidad de las ayudas públicas, que aún requieren simplificación.
Para superarlos, es esencial combinar financiación pública, modelos ESCO y estímulos como los nuevos estándares mínimos de eficiencia (MEPS) que obligarán a rehabilitar progresivamente todos los edificios menos eficientes.
– ¿Qué papel juegan la digitalización, la monitorización energética y la gestión del dato en la transición?
Son absolutamente estratégicos. La EPBD exige que el rendimiento del edificio se supervise durante toda su vida útil. La disponibilidad de datos en tiempo real permite identificar desviaciones, optimizar consumos y demostrar el cumplimiento normativo. La digitalización, a través de sistemas de automatización y control, será un requisito práctico para que los edificios puedan certificarse conforme a la nueva normativa.
– ¿Qué rol estratégico está llamado a desempeñar el Facility Manager?
El Facility Manager será el orquestador energético del edificio. La EPBD sitúa el foco en la operación, por lo que la gestión diaria de instalaciones será determinante para cumplir los estándares. Su papel pasa de ser técnico‑operativo a estratégico: planifica inversiones, optimiza recursos, gestiona datos y garantiza el rendimiento real del edificio.
– ¿Cree que la transición energética está acelerando la evolución del perfil del Facility Manager?
Sin duda. La transición energética, y la eficiencia energética como motor de ésta, exige una visión integral: energía, confort, calidad ambiental, datos y cumplimiento normativo. Esto convierte al Facility Manager en un decisor clave dentro de las organizaciones. Cada vez participa más en la definición de estrategias de rehabilitación, en planes de inversión y en la selección de tecnologías eficientes.

Ginés Ángel García; Presidente de A3E. Foto. Ana Morales.
– ¿Qué competencias debería incorporar hoy el Facility Manager para ser un agente clave de la transición?
Desde A3E ponemos acento en la formación de los profesionales ofreciendo cursos de Auditor energético en edificación e industria y el curso de Medida y Verificación de ahorros energéticos en colaboración con la AEE. En general creo que se podrían reforzar las competencias en: gestión energética avanzada y verificación de ahorros; interpretación de la EPBD y de sus implicaciones técnicas; sistemas de automatización, IoT y análisis de datos; modelos de financiación y comprensión del retorno económico y certificación y diagnóstico del rendimiento real del edificio.
– ¿Cómo valora la colaboración entre empresas de eficiencia energética, administraciones públicas y propietarios de edificios?
La colaboración es mejor que hace unos años, pero aún insuficiente. La EPBD exige una actuación coordinada y los planes nacionales de renovación —como el PNRE 2026— insisten en esa necesidad. Para acelerar la rehabilitación, debemos mejorar la interlocución público‑privada, simplificar trámites y reforzar la profesionalización del sector.
– ¿Qué impacto real puede tener la transición energética liderada desde la gestión de edificios?
El impacto es enorme: si los edificios representan el 40% de la energía consumida y el 36% de las emisiones, su transformación determina el éxito de los objetivos climáticos europeos. Actuar sobre la operación diaria puede reducir consumos entre un 15% y un 30% sin intervenciones estructurales profundas. Y la EPBD marca un camino obligatorio hacia edificios de cero emisiones antes de 2050.
– Para finalizar, ¿Qué mensaje trasladaría a los Facility Managers que aún no se sienten protagonistas de la transición energética?
Les diría que hoy tienen un papel decisivo. La transición energética ya no se juega solo en el diseño, sino en la operación diaria del edificio, y ahí el Facility Manager es indispensable. La EPBD convierte su función en estratégica: gestionar energía, datos y rendimiento real. Es el momento de liderar, formarse y anticipar el cambio. Su trabajo será determinante para cumplir con la normativa, reducir costes y mejorar la sostenibilidad de los edificios.


